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Los malabarismos materno-profesionales del siglo XXI

27 marzo, 2011

Nadie me dijo que iba a ser fácil, sí nadie lo dijo y de fácil no lo es. Escribo este primer texto en el inicio de mi reincorporación al trabajo. Separarme de mi hijo durante los primeros meses de vida, es duro, muy duro a nivel emocional. Sin embargo, en la práctica he tenido mucha suerte por la gran ayuda de mis padres.

Durante los primeros meses de la maternidad, el tiempo aparece comprimido, hay que buscar las horas y rastrear los minutos. Necesito y deseo disfrutar de mi hijo, abrazarle e inundarle de cariño, estar presente en sus pequeños descubrimientos del mundo que le rodea. Pero al mismo tiempo, necesito trabajar, por una cuestión anímica y de necesidad, obvio. Hay momentos en los que me siento culpable cuando voy a trabajar y tengo que dejar a mi hijo tan pequeñito y, hay otros en los que siento que debería cultivar mi profesión y que las oportunidades se escapan de mis manos en estos momentos cruciales. Así que entro en una contradicción que, poco a poco, se va desentrañando.

Actualmente, a la edad de los treinta y pocos, para muchas mujeres quizá coincida su momento de oportunidades y expansión profesional con su deseo de tener hijos y su necesidad por una cuestión biológica.

Ser mujer, madre y profesional. En el orden que quieran.

Durante estos meses, mi vida se sustenta en los malabarismos que he aprendido a hacer entre la profesión, la maternidad, mi relación de pareja, nuestra relación de a tres, mi vida social sola, mi vida social de a tres, mi vida social de mamás, mis cosas personales, mi escritura. Es importante establecer prioridades.

En relación a la lactancia, he aprendido a organizarme, yo tenía muy claro que no le quería destetar tan temprano, así que todos los días me saco leche en el baño del trabajo, con el sacaleches manual, tengo bolsas de leche congelada para unos cuántos meses.

Este tiempo coincide con el momento de la introducción de las papillas y purés a los 6 meses, en el caso de Martí está siendo difícil, poco a poco, también hay que aprender a ser paciente. Puré de verdura para comer, puré de fruta para merendar y papilla cereales para cenar. Él es de los que come con la boca cerrada y el pecho le apasiona… Al principio me preocupé pero ahora, después de hablar con otras madres, leer artículos y sobre todo observar a mi hijo, veo que todo es cuestión de tiempo, que es importante no insistir mucho y que cada bebé es un mundo. Tengo la intuición que a Martí le gustará más lo sólido y agarrarlo todo con sus propias manos.

Una recomendación: 25 consejos sobre alimentación de Carlos González

Éste ha sido un primer texto con algunas sensaciones sobre la conciliación de la vida profesional y maternal. Seguiré más adelante escribiendo sobre este tema.

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