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Sin apenas nombre

12 junio, 2014
Photo by Marta Recasens  (17 semanas gestación de Alma)

Photo by Marta Recasens (17 semanas gestación de Alma)

No sé porqué pero me asalta el miedo en muchas ocasiones, quizá por las pérdidas de los primeros meses o porque soy cuatro años mayor desde que tuve a Martí o, complejizando aún más esta situación, por el aborto natural que tuve antes de Martí. Sinceramente la vivencia de un aborto marca para toda la vida y, obviamente, para posteriores embarazos. Las únicas mujeres que lo pueden entender son las que han sufrido esta experiencia y la realidad es que tengo muy buenas amigas que también la han vivido, hecho que me ha permitido compartir un poco esta ansiedad.

Photo by Mireia Pous (26 semanas gestación de Alma)

Photo by Mireia Pous (26 semanas gestación de Alma)

Todo se desenvuelve de manera acelerada en este embarazo e intento arrebatar minutos escasos de tiempo para pensar, ¡y escribir aunque sea unas líneas!! Mi auto-disciplina me hace avanzar más allá de la logística diaria. La gente me asusta (como siempre) sobre el profundo cambio que se producirá de 1 hijo a 2, ¿será real? Prefiero no pensarlo hasta que no me encuentre con ello.

Obviamente está siendo un embarazo diferente al primero, el hecho de conocer un poco el océano por donde nadas, influye. Todo se percibe mucho antes que en el primero y se manifiesta con mayor intensidad. Los movimientos. Las sensaciones. Los inconvenientes de sobrellevar un embarazo (náuseas, hinchazón, etc.). A todo esto se suma que hay otro hijo a quien cuidar.

¡Se viene una nena!

15 mayo, 2014

¡Una nenita!

Una mujer ¿prolongación de mí misma?

Me resulta extraño, muy extraño sentir que daré a luz a una mujer como yo. Acostumbrada a Martí se presenta una experiencia absolutamente desconocida. La curiosidad por saber cómo será me rodea de sensaciones que van cayendo como gotas de agua y se van desplazando, interactuando con mi cuerpo.

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Empiezo a sentir los primeros movimientos, las mariposas que revolotean en mi barriga se sienten muy temprano. Ya tengo ganas de sentirla más, mucho más, de momento, los movimientos son diferentes, muy diferentes a los de Martí. No hay tantos estiramientos, parecieran más templados… parecieran…

Martí y una nueva personita

5 mayo, 2014

¿Qué le pasará por su cabecita?

Cuando le explicamos a Martí que iba a tener una hermanita, la primera reacción fue decir que no quería y luego dijo que sí. Realmente, es muy difícil ponerse en la mente de un niño de 3 años y medio. ¿Qué significa la palabra “herman@”? Poco a poco se va aclimatando a la extraña idea que le hemos impuesto de creer que dentro de mi barriga hay un bebé. Cierta pero increíble para él. La palpa, la abraza y pone su cabeza encima. A su manera, se intenta comunicar con una personita que se va formando poco a poco.

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Photo by Marta Recasens (17 semanas gestación de Alma)

Cierta pero increíble también para mí.

Siempre he pensado que tener un/a herman@ conlleva muchas más ventajas que inconvenientes. Mi experiencia personal me alienta a creer y sentir que el vínculo fraternal que se establece es inquebrantable y, al mismo tiempo, inexplicable. Sí, realmente, como muchas de las cosas maravillosas de la vida, no se pueden explicar, simplemente se viven.

Empezando de nuevo…

5 abril, 2014

Cuando nació Martí sentí que la experiencia de alumbrar a una personita que había estado cobijada dentro de mí durante 9 meses iba a ser única para el resto de mi vida. Lo fue y lo sigue siendo. Es una experiencia única: el embarazo y el parto.

Photo by Marta Recasens (17 semanas gestación de Alma)

En ese entonces me preguntaba –y, de hecho, me sigo preguntando- qué pasaría en un posible segundo embarazo. Otro proceso, otra experiencia. ¿La primera  vez dejaría de ser única e irrepetible? Única significa excepcional, insólita, inigualable…. ¿La segunda sería una réplica? ¿Esa exclusividad de la primera dejaría de tener sentido?

La vida se transforma con la maternidad. Mis pensamientos abrazan constantemenet el bienestar de mi hijo. La pareja se convierte en familia.

Después de tres años y medio, empiezo a tejer otra vida, se remueven sensaciones atesoradas en mi cuerpo y en mi memoria. Vuelvo atrás en el tiempo y avanzo, lentamente, siguiendo un rumbo astillado por nuevas sensaciones, evocadoras de un pasado muy presente.

Entonces es cuando empiezo a hilar, de nuevo, estas sensaciones, que se entrelazan las unas a las otras…sigo hilando a través de mi vida, en constante transformación.

12 maneras de ser la madre más mala del mundo

31 marzo, 2014

En el fascinante mundo de la maternidad me pregunto constantemente si lo estoy haciendo bien con Martí, si a veces seré muy dura o muy blanda, o no lograré el equilibrio. A veces me siento mala madre… Este artículo va para todas las madres que, en algún momento, se han sentido “malas madres”:

Una vez, después de ir de compras, salí de la tienda sin ceder a la rabieta de mi hija por una galleta. Una mujer me detuvo en el estacionamiento y me dijo que era la mejor madre en el centro comercial. Mi hija definitivamente no pensaba lo mismo. Cuando tus hijos te dicen “mala” tómalo como un cumplido.

La nueva generación ha sido considerada la de los niños más perezosos, más groseros, menos limitados y sin restricciones en la historia. Las cosas que se dicen sobre los niños malcriados y consentidos asustan a la mejor de las madres. La verdad es que: la culpa no es solo de los niños, sino también de los padres. Lo más fácil en la vida es acceder a todos los pedidos de nuestros hijos. Después de todo, ¿acaso no todas queremos ser la mamá “buena onda”? No cedas a los caprichos, tus hijos pueden pensar lo peor de ti ahora, pero te lo agradecerán más tarde

Aquí hay 12 maneras para que te asegures de ser la madre más mala del mundo:

  • 1. Asegúrate de que tus hijos se acuesten a dormir a una hora razonable

    ¿Sinceramente habrá alguien que no haya oído hablar de la importancia de una buena noche de sueño para la salud de un niño? Sé una madre responsable y manda a tu hijo a la cama a su hora. Nadie dijo que el niño deba desear irse a dormir. Puede resistirse al principio, pero con constancia, va a saber que estás hablando en serio. Después de darle un beso de buenas noches, saborea la paz que trae el silencio o disfruta de tiempo de calidad con tu pareja.

  • 2. No les sirvas postre a tus hijos todos los días

    Las golosinas deben guardarse para ocasiones que lo ameriten. Esto es lo que las hace especiales. Si solo cedes a las demandas de tu hijo y le das caramelos todo el tiempo, no va a poder apreciar el gesto cuando alguien le ofrezca un regalo dulce de recompensa. Además, piensa en todas las facturas del dentista y del médico que pueden resultar por el exceso de esta indulgencia.

  • 3. Hazles pagar por sus propias cosas

    . Si quieres algo, tienes que pagarlo. Esa es la forma en que funciona la vida de los adultos. Para asegurarte de que tus hijos no vivan contigo para siempre, es necesario enseñarles hoy que los aparatos electrónicos, videojuegos, salidas al cine, uniformes y equipos deportivos de los que tanto gozan SI tienen un precio. Si tienen que pagar por todo o por parte de ese costo, van a apreciarlos todavía más. También puedes evitar pagar por algo que tu hijo realmente no deseaba. Si él no está dispuesto a pagar la mitad que le corresponde es muy probable que no lo quiera tanto.

  • 4. No les facilites la vida

    Algunos niños tienen un despertar muy difícil cuando consiguen un trabajo y se dan cuenta de que las reglas en realidad sí se aplican a ellos. Tienen que llegar a tiempo y hacer lo que el jefe les pide. Y, (¡oh no!) habrá muchos aspectos del trabajo que ni siquiera les gustan. Si no te agrada el profesor de tu hijo, su compañero de laboratorio, la posición asignada en el campo de fútbol o la ubicación de la parada de autobús, evita la tentación de hacer un escándalo o de mover palancas con tus contactos hasta arreglar la situación a su preferencia. Haciendo esto le estarás robando a tu hijo la oportunidad de aprender o sacar algo bueno de una situación difícil. Enfrentar circunstancias no ideales es algo que tendrán que hacer la mayor parte de su vida adulta. Si los niños no aprenden a manejar y sobrellevar la situación, estarán encaminados al fracaso.

  • 5. Hazlos hacer cosas difíciles

    . No asumas control automáticamente cuando las cosas se ponen difíciles. Nada les da a tus hijos un mayor impulso de auto-confianza que tomar las riendas de la situación y superar algo difícil para ellos.

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Rabietas…

1 marzo, 2014

Los episodios de rabietas de Martí siempre se produjeron de manera aislada y no recurrente, pero recientemente (con tres años y medio) han ocurrido de manera habitual. Durante casi dos semanas, se ha producido una rabieta diaria hasta el punto de sentirme absolutamente desbordada. Por suerte, después de esas dos semanas, las rabietas se detuvieron.

Durante ese tiempo, pregunté, indagué y encontré un artículo de Carlos González muy interesante, que me atrapó. Sin embargo, me pregunto si es tan fácil gestionarlo de esta manera… los momentos culminantes de la rabieta son de las peores experiencias que he vivido, ser padres cada vez es más complicado… Quizá el secreto reside en adelantarse e intentar evitar la rabieta… pero hay momentos en que pareciera una gran hazaña. ¡Los padres también somos humanos!

Os dejo un artículo sobre el tema: Els terribles 2 i els horribles 3

Y copio en este mismo espacio otro artículo Carlos González:

Está muy extendida la teoría de que a los niños (2 o 3 años) hay que dejarlos solos cuando tienen una rabieta. Claro, en la versión progre” del tema se dice que al niño se le deja desahogarse, pero el resultado es el mismo (le dejas solo y llorando) que en la versión tradicional: “no es más que teatro, así que hay que quitarle el público”, o en la conductista: “aislado en tiempo de exclusión hasta que aprenda a comportarse como es debido”.

Quizás parte del éxito de algunas de las teorías de “dejar llorar” viene de una confusión semántica: “no (dejar llorar)” frente a “(no dejar) llorar”. Me explico. Cuando yo digo que no hay que dejar llorar a un niño lo que estoy diciendo es que los padres no tienen que hacer una actividad denominada “dejar llorar”, actividad que consiste en pasar de un niño que llora y no hacerle caso. Yo no estoy prohibiendo nada al niño, en todo caso estoy “prohibiendo” a los padres que le “dejen llorar”. En cambio algunas personas lo que dicen es algo muy distinto, que el niño no debe hacer una actividad denominada “llorar”, que los padres deben impedírselo, prohibírselo, incluso castigarlo por ello. Eso, claro, me parece una barbaridad.

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Crónica de una lactancia prolongada que llega a su fin

3 diciembre, 2012

Hace un año me propusieron hacer de informante para una tesis sobre lactancia prolongada de una compañera antropóloga. Los encuentros que mantuvimos me hicieron replantearme muchas cosas. Además, me ayudaron a seguir quebrando estructuras en mi camino de aprendizaje sobre los procesos de la maternidad y la lactancia. Pude manifestar en voz alta y sobre todo reflexionar acerca de conceptos y sentimientos que yo misma esbozaba desde hacía un tiempo.

foto-3Ahora, creo que ya ha llegado el momento de decir en voz alta que la lactancia ha terminado. Conviven en mi interior un cúmulo de sentimientos dispares y de intensas sensaciones que no sé si lograré plasmar a través de la escritura semejante expansión. Sin embargo, necesito que las palabras esculpan mis sentimientos.

En este maravilloso viaje sin fin, mi instinto, la experiencia de parir y la lactancia afloran entrelazadas, tejidas por un hilo apenas impalpable. Así, sin más, nos hemos dejado llevar. Sencillamente, hemos permanecido en la levedad, viviendo nuestras sensaciones de manera natural.

Los primeros quince días fueron un poco duros, entre las grietas, las pezoneras y las subidas apoteósicas de leche pero mi eterna y profunda confianza en la lactancia natural superó cualquier adversidad. Cuando mi hijo tenía 7 meses volví al trabajo y el saca-leches se convirtió en mi compañero habitual hasta que cumplió un año. Con 14 meses me planteé el destete, tenía muchas contradicciones que se debatían entre mi instinto apasionado por seguir lactando, mi inseguridad -a veces absurda- por generarle una aparente dependencia sobre todo a la hora de dormir, influenciada por algunas presiones sociales y mi temor por la pérdida del “vínculo”. Pasó, todo pasó, salimos de esa pequeña crisis junto con el apoyo de mi pareja que vivía la lactancia de una manera relajada y natural.

A lo largo de estos 27 meses de maternidad he aprendido a relativizar. Y sigo, sigo aprendiendo a mirar bajo prismas diferentes. Comprendo que tanto las necesidades de mi hijo como las mías en relación a la lactancia se han ido transformando. Precisamente creo que el secreto se refugia en el propio aprendizaje sobre como gestionar y desnudar estas necesidades.IMG_1424

Martí se ha destetado con 27 meses. Estoy feliz. Feliz y orgullosa por haber tenido la oportunidad de haber vivido y vivir esta maravillosa experiencia, de compartir un vínculo puro y dejarme llevar a través de mi instinto, por haber seguido y seguido, a pesar de miradas y comentarios. Y por haber cumplido un objetivo que yo misma me propuse: el destete natural.

El temor por la pérdida de ese vínculo tan intenso y apenas ininteligible se ha desvanecido. Permanece. Ha adquirido un matiz envuelto de ternura y fortaleza.

De vez en cuando, Martí me dice “tetita” y me regala una sonrisa pícara, una mirada cómplice.